El eCommerce es negocio. Y también bienestar.
Por Miguel Ángel Peralta, CEO de Content-oh!
El comercio digital nos genera bienestar.
Cuando hablamos de comercio electrónico solemos pensar en ventas, tecnología, logística, marketplaces o inteligencia artificial. Y tiene sentido: es una industria que ha evolucionado a una velocidad impresionante y que hoy mueve miles de millones de dólares alrededor del mundo.
Pero creo que pocas veces reflexionamos sobre algo igual de importante: el eCommerce también ha mejorado silenciosamente la vida cotidiana de millones de personas.
Y quizá esa sea una de sus mayores contribuciones, ya que todos al final somos consumidores.
Antes de ser directores, emprendedores, desarrolladores, mercadólogos o especialistas en eCommerce, todos somos personas que compramos. Todos hemos sentido la satisfacción de encontrar exactamente lo que necesitábamos, al mejor precio, con toda la información necesaria para tomar una buena decisión. Y también todos hemos vivido la frustración de recibir un producto que no era lo que esperábamos porque las fotografías eran engañosas, la descripción era insuficiente o simplemente no encontramos la información que necesitábamos.
Por eso me gusta recordar algo que, en ocasiones, en el día a día del negocio parecemos olvidar: detrás de cada clic hay una persona.
Hace no muchos años, nuestras opciones de compra estaban limitadas por la oferta disponible en nuestra ciudad, por los horarios de las tiendas y por la información que un vendedor podía ofrecernos en ese momento.
Hoy cualquiera de nosotros puede comparar decenas de alternativas en minutos, descubrir marcas que jamás habríamos conocido, acceder a productos especializados desde prácticamente cualquier lugar y tomar decisiones mucho mejor informadas.
Eso no solo cambió la forma de comprar.
Cambió nuestro acceso a mejores oportunidades de consumo.
Y cuando millones de personas pueden acceder a más productos, comparar precios, decidir con mayor información y contar con mayor transparencia en sus transacciones y envíos, también estamos hablando de bienestar.
El mundo en nuestras manos: mejor acceso a productos y servicios.
Muchas veces pensamos que el bienestar únicamente depende de grandes políticas públicas o de enormes avances tecnológicos.
Pero también se construye en pequeños momentos cotidianos.
Cuando una madre encuentra el medicamento o el alimento especializado que necesitaba para su hijo.
Cuando un estudiante puede comprar una computadora que antes solo encontraba en otra ciudad.
Cuando un adulto mayor recibe un producto en su casa sin necesidad de desplazarse.
Cuando un emprendedor encuentra herramientas que le permiten hacer crecer su negocio.
Cuando cualquier persona puede comparar antes de gastar el dinero que tanto trabajo le costó ganar.
Todo eso también es bienestar.
La información es poder para el consumidor.
Y curiosamente, detrás de muchas de esas experiencias existe algo que pocas veces recibe el reconocimiento que merece: información de producto clara, completa y confiable.
En nuestra industria solemos hablar de contenido como si únicamente sirviera para vender más.
Yo no lo veo así:
- Un buen contenido también reduce incertidumbre.
- Genera confianza.
- Evita errores.
- Disminuye devoluciones.
- Facilita decisiones.
- Respeta el tiempo de las personas.
Eso, para mí, también es poner al consumidor en el centro.
Con frecuencia escuchamos que las empresas deben ser customer centric. Sin embargo, esa filosofía no se demuestra en una presentación corporativa ni en un eslogan.
Se demuestra cuando una empresa dedica el tiempo necesario para explicar correctamente un producto, mostrarlo con honestidad, responder las dudas que un consumidor podría tener y facilitarle una decisión de compra.
Todos trabajamos para el consumidor.
Por todo lo anterior, creo que quienes trabajamos en esta industria tenemos una responsabilidad que va mucho más allá de vender.
Tenemos la responsabilidad de ayudar a las personas a decidir mejor, porque una buena decisión de compra genera confianza, y la confianza genera relaciones más sanas entre consumidores, marcas y retailers.
Ahora que hablamos tanto de inteligencia artificial y del futuro del comercio digital, vale la pena recordar que ninguna tecnología cambia el propósito de fondo.
La tecnología cambia las herramientas, pero el objetivo sigue siendo el mismo: hacerles la vida más fácil a las personas.
Ese, al menos para mí, es el verdadero sentido del comercio digital.
Y también es el propósito que ha guiado nuestro trabajo durante todos estos años en Content-oh!.
Porque recordemos, el eCommerce es negocio, pero también es bienestar.