Reflexiones sobre el Comercio Digital #1:

La evolución del contenido de producto.

30 años de cambios que transformaron el comercio digital y anticipan lo que viene con la Inteligencia Artificial.

Por Miguel Ángel Peralta, CEO de Content-oh!

En el más reciente evento de la AMVO, FWD 2026, uno de los temas centrales fue la transformación que hoy estamos viviendo con la irrupción de la IA en el comportamiento de los consumidores. El nuevo comercio agéntico comienza a ser una realidad, y en Estados Unidos un 50% de los consumidores declaran que ya utilizan la IA para descubrir productos.

Y aunque pareciera que estamos viviendo una transformación completamente nueva, la realidad es que la evolución del contenido de producto comenzó hace mucho tiempo.

De hecho, en mi caso personal, comenzó hace casi 30 años.

1. El origen: estructurar la información del retail

Mucho antes de que existieran los marketplaces modernos, las publicaciones omnicanal o las páginas de producto (PDP) enriquecidas, me tocó participar en la construcción del primer catálogo digital de datos de producto en Latinoamérica. En ese momento, el reto era muy básico aún dentro de su complejidad operativa: estructurar información para los sistemas del retail y lograr que fuera consistente para anclar sus procesos administrativos, de punto de venta y logísticos. Hoy eso parece obvio, pero en aquel entonces no lo era.

Y aunque el comercio y la tecnología han cambiado radicalmente desde entonces, hay algo que nunca ha dejado de evolucionar: la complejidad alrededor de la información de producto.

2. De datos básicos a un ecosistema de contenido

Para entender esta evolución, basta observar cómo cambió nuestra propia forma de consumir contenido. Hace años comenzamos leyendo textos acompañados ocasionalmente por una imagen. Después llegaron las galerías visuales, las infografías y los formatos cada vez más breves. Hoy gran parte de lo que consumimos vive en videos de pocos segundos. Y probablemente muchos nos preguntamos cómo será esa experiencia dentro de otros cinco o diez años.

Esa misma evolución ocurrió, quizá de manera todavía más acelerada, con el contenido de producto: hace apenas 10 años, una buena ficha de producto era relativamente sencilla. Para los pioneros que se atrevían a apostar por el comercio electrónico, bastaba con tener de 2 a 4 fotografías en fondo blanco, una descripción medianamente adaptada y algunos atributos básicos correctamente capturados en los primeros sitios de eCommerce.

Hoy, la realidad es completamente distinta.

Un solo producto puede requerir múltiples versiones de contenido dependiendo del canal, marketplace, retailer, formato publicitario o dispositivo donde será mostrado. Las exigencias visuales crecieron. Los algoritmos cambiaron. El celular que todos llevamos en el bolsillo transformó la forma en que consumimos información. Los marketplaces impusieron nuevas reglas. Y para las empresas la velocidad de actualización comenzó a importar tanto como la calidad del contenido mismo.

3. De una tarea administrativa a una ventaja competitiva.

Lo que antes parecía una tarea operativa, y esa diferencia es mucho más importante de lo que parece, terminó convirtiéndose en una disciplina estratégica para las empresas que quieren competir seriamente en el mundo digital.

En estos años hemos visto cómo las PDP dejaron de ser simplemente una ficha descriptiva para convertirse en una pieza central de la experiencia digital de compra. Hoy impactan en el descubrimiento y la conversión, minimizan devoluciones, aseguran compliance, posicionamiento interno en marketplaces y percepción de marca.

Y algo importante: esta evolución no parece estar desacelerándose.

Si algo hemos aprendido en Content-oh! después de cientos de proyectos, cientos de miles de publicaciones y trabajar con múltiples industrias y canales digitales, es que la complejidad del catálogo digital siempre crece.

Cada nuevo canal agrega reglas distintas para sustentar su experiencia de compra.

Cada sitio exige estructuras diferentes, tanto en formatos, medios de entrega y características del contenido.

4. El contenido hoy es mucho más que una ficha técnica.

Cada formato visual evoluciona; hoy cada vez más vemos experiencias enriquecidas con imágenes que dicen más que mil palabras, y nuevas opciones tecnológicas como la Realidad Aumentada.

Durante años, muchas empresas han pensado que el reto consiste únicamente en crear contenido. Con el tiempo, los campeones de la industria han descubierto que el verdadero desafío es mucho más profundo: mantener ese contenido alineado, actualizado, distribuido, gobernado y operativo a escala.

Porque publicar contenido no es lo mismo que operar un catálogo omnicanal.

Y probablemente ahí está uno de los cambios más importantes que hemos visto en esta industria.

5. La siguiente evolución ya comenzó.

Pero ahora estamos entrando en una nueva etapa.

La inteligencia artificial acelerará aún más esta evolución. Los contenidos serán más dinámicos, más adaptables y probablemente más automatizados. Las búsquedas serán cada vez más conversacionales. Los sistemas entenderán mejor atributos, contexto e intención de compra. Y muy pronto, muchas consultas de producto ya no serán realizadas directamente por una persona, sino por asistentes y agentes inteligentes que consumirán información estructurada de producto para recomendar, comparar o decidir.

Eso cambiará nuevamente las reglas, el nuevo entorno no pide más contenido, necesita mejores datos para asegurar que los catálogos sean legibles por agentes de IA

Y por ello es que incluso en medio de toda esta transformación tecnológica, sigo creyendo que el principio de fondo permanece igual que hace 30 años: las empresas que logran estructurar, gobernar y operar correctamente su información de producto siempre tendrán ventaja.

Hoy más que nunca, el catálogo digital dejó de ser contenido. Hoy es una infraestructura comercial indispensable para competir.

Porque al final, el contenido de producto nunca ha sido únicamente contenido. Siempre ha sido negocio.

Ideas clave

·   El contenido de producto ha evolucionado durante décadas, no solo desde la llegada de la IA.

·   La complejidad del catálogo digital crece con cada nuevo canal.

·   El reto dejó de ser crear contenido; hoy consiste en gobernarlo.

·   La calidad de los datos será una ventaja competitiva en la era de la IA.

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